90% en LatAm usa pagos digitales, pero el efectivo resiste

Aunque la digitalización financiera avanza a pasos agigantados en América Latina, alcanzando un 90% de adopción según datos recientes de Mastercard, el dinero físico sigue siendo la alternativa de pago principal en sectores donde la infraestructura de aceptación tecnológica y la confianza aún son precarias.

La penetración de los pagos digitales en cifras

El ecosistema financiero en América Latina ha experimentado una transformación sin precedentes durante la última década. Un reciente estudio de Mastercard realizado por la consultura independiente Many Group con 3558 adultos en paises de LATAM y el Caribe, revela que nueve de cada diez personas en la región ya utilizan algún formato de pago digital. Esta estadística subraya un cambio de comportamiento fundamental: el consumidor latinoamericano está cada vez más familiarizado con las billeteras móviles, las tarjetas sin contacto y las transferencias inmediatas en su día a día.

Sin embargo, a pesar de estos avances significativos, el mercado se enfrenta a un desafío estructural. Entre los no usuarios de servicios financieros digitales, el 68% afirma que es “algo o muy probable” que adopten estas tecnologías en el futuro. Esto demuestra que no existe un rechazo cultural inherente hacia la digitalización, sino barreras tangibles que limitan su adopción total. La oportunidad de conversión es masiva, pero requiere estrategias enfocadas en resolver las fricciones de conectividad y usabilidad.

Brasil y el fenómeno Pix como estándar regional

Al analizar la región, el caso de Brasil destaca como el modelo a seguir en términos de infraestructura pública de pagos. En marzo de este año, los datos del Banco Central de Brasil indicaron que el 81% de la población del país ya había realizado pagos utilizando Pix. Este sistema de transferencias instantáneas redujo drásticamente los costos de transacción y simplificó la experiencia del usuario a través de códigos QR y claves numéricas, eliminando la necesidad de terminales físicas costosas.

Este fenómeno ha marcado la pauta para otros mercados en Latinoamérica. Países como Colombia y Chile observan de cerca este modelo. En Chile, la alta penetración histórica de cuentas básicas preparó el terreno para la digitalización masiva, mientras que, en Colombia, el Banco de la República y la industria privada redoblan esfuerzos por establecer rieles de pago en tiempo real y ecosistemas interoperables que logren replicar el éxito transaccional y la profunda capilaridad de Pix.

La paradoja del efectivo en la era Fintech

Si la adopción de herramientas digitales es tan alta, ¿por qué persiste el efectivo? La respuesta radica en la “última milla” del comercio. El estudio señala que el dinero físico sobrevive principalmente como una alternativa forzada debido a la falta de aceptación en los comercios más pequeños. Las comisiones de adquirencia tradicionales y la falta de terminales de punto de venta (POS) en zonas menos urbanizadas obligan al usuario —que ya está digitalizado— a retirar dinero en cajeros automáticos para poder realizar sus compras cotidianas.

El efectivo actúa hoy como una tecnología de respaldo o fail-safe. En contextos donde la conexión a internet es inestable o el comerciante rechaza medios electrónicos por costos operativos, el papel moneda sigue ofreciendo liquidación inmediata y universal. Esto crea una economía de doble vía: una altamente digitalizada para servicios y grandes cadenas, y otra analógica para el comercio minorista tradicional.

Cerrar la brecha: Confianza e infraestructura tecnológica

Para que América Latina pueda consolidar su economía digital, los actores del ecosistema Fintech deben redirigir sus esfuerzos. La prioridad técnica ya no es simplemente emitir más tarjetas o abrir más cuentas de usuario final, sino robustecer la red de aceptación comercial. Es vital dotar a los microempresarios de herramientas de cobro que sean de costo marginal o nulo.

Tecnologías como Tap-to-Phone (que convierte cualquier teléfono inteligente en un terminal de pago NFC), la estandarización regional de códigos QR y las soluciones de cobro offline jugarán un papel crucial. Además, la industria debe orientarse a generar confianza en los comerciantes sobre la liquidez inmediata de los fondos digitales. Solo cuando el ecosistema garantice que el dinero no necesita salir del entorno digital para tener valor de intercambio real para el comercio, la dependencia del efectivo cederá definitivamente.

Desde una perspectiva tecnológica y financiera, el reporte evidencia un cambio en el cuello de botella de la transformación digital en LatAm: el desafío principal ha migrado del onboarding (captación del usuario) al acquiring (la adquirencia y aceptación B2B). Para la industria de pagos, esto significa que las futuras inversiones de capital deberán centrarse en finanzas integradas (Embedded Finance) y en la interoperabilidad de rieles de pago en tiempo real (Real-Time Payments o RTP). Técnicamente, hasta que el costo marginal de procesar una transacción digital no sea igual o inferior a la fricción de manejar el efectivo físico, el papel moneda mantendrá su posición como el protocolo de liquidación descentralizado por defecto en el comercio base de las economías emergentes.

Fuente: Bloomberg Linea

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