Por: Alexis Hidalgo G.
Founder & Executive Director at Taurus Galaxy® | Lean & Agile Coach | Máster PNL & IE | Organizational Transformation
En el mundo de la consultoría, la palabra “Agilidad” se ha manoseado tanto que a veces parece un eslogan vacío. Pero para los que estamos en la “trinchera”, metiendo las manos en la masa para que las cosas pasen, sabemos que la Transformación no es una meta donde uno llega y se sienta a descansar. Es un estado de evolución constante que llamamos Agilidad Estratégica.
No hablo de hacer Daily Stand-ups para llenar el calendario o pegar post-its de colores en un tablero. Hablo de que la Organización realmente tenga el “olfato” para detectar cambios en el mercado y la cintura necesaria para mover sus piezas —plata, tecnología y, sobre todo, su gente— para atrapar las oportunidades antes que el resto.
El espejismo de la madurez en Chile y LATAM
Acá en Chile y en toda la región, nos pasa mucho algo que yo llamo el “techo de cristal de IT”. Muchas empresas sacan pecho diciendo que son súper maduras en agilidad porque tienen células trabajando en informática o en el área de innovación. Pero, ¿qué pasa cuando sales de ese piso?
La realidad es que, fuera de esas “islas”, el resto de la empresa sigue operando con una mentalidad de los años 80: rígida, jerárquica y lenta. Esto genera un problema de raíz: la rigidez sistémica. Las empresas se vuelven cerradas, el conocimiento no se comparte y, lo peor de todo, las células empiezan a competir entre ellas de mala forma. Al final, el que paga los platos rotos es el cliente, porque recibe productos que no funcionan como esperaba o procesos que siguen siendo una pesadilla burocrática.
Aprender dándose golpes (pero con métodos probados)
Me ha tocado acompañar procesos de Transformación en servicios financieros, retail y telecomunicaciones entre otros y les digo algo: la teoría aguanta todo, pero la cultura organizacional es un hueso duro de roer. El papel aguanta mucho, pero en el día a día la agilidad suele chocar contra la pared del “aquí siempre se ha hecho así”.
Mi experiencia me ha enseñado que no sirve de nada imponer un manual de reglas. La clave es el diagnóstico preciso. No puedes tratar igual a una cooperativa de ahorro que a una tremenda multinacional; cada una tiene sus mañas y sus ritmos para que el cambio no sea rechazado como un órgano extraño.
5 señales de que te quedó chico el modelo
El informe State of Agile nos da un baño de realidad: apenas el 15% de las empresas logra llevar la agilidad con éxito fuera de IT. Si sientes que en tu organización pasa esto, es que ya les toca subir de nivel de madurez:
- El modelo ya no da más: Sientes que las herramientas que usan ya no muestran si realmente están ganando plata o valor.
- Guerra de guerrillas: Los equipos, en vez de colaborar, parecen enemigos protegiendo su propio patio.
- Entregas eternas: Dicen que son “ágiles”, pero sacar algo nuevo sigue demorando meses.
- Decisiones “de guata”: Siguen decidiendo por intuición o por quién grita más fuerte, sin datos reales de desempeño.
- Jefes ausentes: La gerencia dice que “sí a todo” con la agilidad, pero ellos no cambian ni una sola de sus formas de mando.
Level Up: Para dejar de adivinar
Para no quedarnos solo en la teoría, en Taurus Galaxy® usamos Level Up. Es nuestra herramienta para dejar de “suponer” y empezar a medir. Level Up usa los fundamentos de AgiLevel, uno de los dos únicos modelos internacionalmente reconocidos para medir el nivel de madurez ágil organizacional, creado por Scrum Manager España e impartido por su centro oficial Taurus Galaxy®. A diferencia de esos softwares aburridos que solo te tiran una encuesta por mail, Level Up es un motor de cambio real.
Acá registramos hallazgos provenientes de distintos instrumentos de medición complementarios, armamos hipótesis de cambio y medimos qué pasó realmente contra lo que esperábamos. Tiene un dashboard con 6 niveles de profundidad que te permite ver dónde está trabada la máquina, clasificando cada cambio por qué tan difícil es y qué tanto lo está comprando la gente. Es pasar de la opinión al dato duro.
El paso clave es concientizar a la Alta Direccion para que acepte el desafío de medirse de forma tangible, objetiva y con una realidad dura, y desde esa base comenzar a tomar decisiones de mejora continua empresarial adaptadas a su contexto.